El ministro del Poder Popular para la Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, consideró este miércoles que las recientes declaraciones del presidente de EE.UU., Donald Trump, contra su país son «delirantes» y que el aumento de las hostilidades en el Caribe pone en riesgo «la estabilidad energética mundial».
En un acto público, el titular de la cartera de Defensa consideró que los dichos emitidos por Trump —quien aseguró que Venezuela debía ceder sus recursos naturales como una «devolución» a EE.UU.— demuestran que la escalada de agresiones de Washington contra Caracas es «por petróleo» y no por el supuesto deseo de combatir el narcotráfico.
«Venezuela se ha anotado una victoria de cara a la verdad. La verdad ha sido relevada: a confesionalidad de partes, relevo de pruebas», indicó Padrino, quien consideró que el único deseo de EE.UU. es apropiarse de las riquezas del país suramericano «por la vía de la fuerza, de la violencia».
«Quieren nuestros recursos naturales, pero robados, no por la legalidad», insistió Padrino, tras instar a la comunidad internacional a interceder para frenar a Washington, que ha pasado de la presión con medidas coercitivas unilaterales y la guerra psicológica, al «asedio militar».
«La comunidad internacional debe accionar porque no solamente se agrede a toda la región, a toda Venezuela, sino a toda la región latinoamericana y caribeña, y se pone en riesgo la estabilidad energética mundial», puntualizó.
«¿Dónde queda el derecho internacional?»
En su intervención, Padrino López cuestionó la inacción que han tenido organismos internacionales ante las alarmantes agresiones de EE.UU. contra Venezuela, país al que le confiscó un petrolero en las aguas del Caribe en un acto tildado de «piratería» por Caracas.
«¿Está echado el ordenamiento jurídico internacional a la basura? (…) ¿No sirve para el mantenimiento de la paz? ¿A dónde vamos a ir? ¿A dónde nos conducen? ¿Nos vuelven a la guerra? Venezuela sigue levantando la bandera de la paz, de la virtud y de la libertad», se preguntó.
La agresión de EE.UU. en el Caribe, en síntesis
Despliegue militar: desde el pasado mes de agosto, EE.UU. mantiene desplegada una fuerza militar significativa frente a las costas de Venezuela, justificándola como parte de la lucha antidrogas. Washington anunció posteriormente la operación Lanza del Sur, con el propósito oficial de «eliminar a los narcoterroristas» del hemisferio occidental y «proteger» a EE.UU. «de las drogas que están matando» a sus ciudadanos. Asimismo, Trump ha afirmado que, a estos efectos, en breve lanzará agresiones «en tierra».
Operativos letales: como parte de estas operaciones se han realizado bombardeos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico, con un saldo de más de 80 personas muertas y sin pruebas de que realmente traficaran con estupefacientes.
Asalto a buque petrolero: en una escalada de las acciones violentas de EE.UU. en la región, militares estadounidenses asaltaron un buque petrolero en costas venezolanas. Caracas catalogó el hecho como un «robo descarado» y un «acto de piratería internacional». El presidente venezolano, Nicolás Maduro, tachó la situación de «acto absolutamente criminal e ilegal» y acusó a la Casa Blanca de actuar «como piratas del Caribe contra una nave mercantil, comercial, civil, privada, una nave de paz».
Acusaciones y recompensa: Washington ha acusado, sin presentar evidencias, al mandatario venezolano de liderar un cártel del narcotráfico y ha duplicado la recompensa por su captura.
Postura de Caracas: Maduro denuncia que el objetivo real de EE.UU. es un «cambio de régimen» para apoderarse de las inmensas riquezas petroleras y gasísticas de Venezuela. «Se les cayó la máscara, el narcotráfico es ‘fake news’, es el petróleo que se lo quieren robar», expresó tras el asalto del tanquero con crudo venezolano en aguas caribeñas.
Falta de sustento: la ONU y la propia DEA señalan que Venezuela no es una ruta principal para el narcotráfico hacia suelo estadounidense, ya que más del 80 % de las drogas utilizan la ruta del Pacífico.
Condena internacional: Rusia, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y los Gobiernos de Colombia, México y Brasil han condenado las acciones estadounidenses. Expertos califican los ataques a embarcaciones como «ejecuciones sumarias» que violan el derecho internacional.
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