La ventaja de la candidata derechista Keiko Fujimori sobre el izquierdista Roberto Sánchez se ha reducido a 2,3 puntos al llegar al 85 % del escrutinio de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú, celebrada este domingo.
La hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) obtiene el 51,17 % de los votos válidos, mientras que el escudero y representante del encarcelado expresidente Pedro Castillo (2021-2022) logra el 48,82 %.
En número de votos, la líder del partido fujimorista Fuerza Popular obtiene 8.321.201 votos, por delante de los 7.937.891 que registra el líder del partido de izquierda Juntos por el Perú.

Empate técnico
Dos proyecciones publicadas en la noche del domingo ya vaticinaron que la diferencia entre ambos candidatos se reduciría a niveles mínimos a medida que avanzara el escrutinio, con la posibilidad de que Sánchez adelante incluso a Fujimori.
La muestra elaborada por la empresa Ipsos para la Asociación Civil Transparencia, con un margen de error del 1,9 %, otorgó un 50,3 % a Sánchez y un 49,7 % a Fujimori.
Mientras, otra proyección con actas oficiales de la empresa privada Datum Internacional, con un margen de error de 1 %, señaló que Sánchez recibió un 50,14 % y Fujimori un 49,86 %.
Los primeros votos en escrutarse pertenecen en su mayoría a la capital, Lima, y a otras ciudades del país, donde Fujimori es la candidata más votada, mientras que Sánchez concentra sus apoyos en zonas rurales, cuyos votos acostumbran a ser los últimos en contabilizarse, junto a los votos del extranjero, que favorecen principalmente a la candidata de derecha.
Sánchez optimista, Fujimori cauta
Al conocer los primeros resultados, Sánchez salió a un balcón de la emblemática Plaza San Martín, en el centro histórico de Lima, para asegurar ante sus seguidores que «este es el día de la recuperación de la democracia» y consideró que es «el momento de la defensa del voto», por lo que pidió a sus delegados «exigir el respeto al resultado electoral y la voluntad del pueblo».
El candidato dio su mensaje sin desprenderse del sombrero del encarcelado expresidente Castillo, al que representa en estos comicios y que ha prometido liberar de su condena por el fallido golpe de Estado de 2022, pues lo reivindica al considerar que las élites políticas y económicas, con Fujimori a la cabeza, le impidieron gobernar.

Por su parte, Fujimori ofreció un breve pronunciamiento ante la prensa para mostrar cautela y aceptar el «empate técnico» mostrado por las proyecciones, a la vez que anticipó que aceptará los resultados electorales, al contrario de 2021, cuando denunció sin pruebas sólidas un supuesto fraude en su contra y buscó con distintos recursos revertir los resultados.
«Hasta el momento no hay ningún ganador en esta contienda, por tal razón, serán días largos hasta conocerlo», dijo la líder del partido fujimorista Fuerza Popular.
Además, la hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), cuyo legado reivindicó por completo en esta campaña electoral, reiteró que el trabajo de los delegados de su formación, que según sus palabras llegan a 95.000 personas, es «doblemente importante» pues deben contar una a una las actas para respetar la «voluntad popular».
Una década de inestabilidad política
En las dos últimas citas electorales, Fujimori, que se presenta por cuarta vez a la Presidencia de Perú, se quedó a las puertas del Palacio de Gobierno de Lima por apenas 40.000 votos respecto a Pedro Pablo Kuczynski (2016) y Pedro Castillo (2021).
Más de 27,3 millones de peruanos estaban convocados a las urnas para escoger a la opción que gobernará el país para los próximos cinco años (2026-2031), tras una década de inestabilidad política que ha sumado ocho presidentes en diez años, producto de una serie de destituciones presidenciales promovidas desde el Parlamento.
EFE













