SANTO DOMINGO. – La posible eliminación del pago con tarjetas de crédito en las estaciones de combustible, debido a las quejas de los propietarios por las altas comisiones bancarias que absorben hasta el 27% de sus ganancias, representa un duro golpe financiero y operativo para los conductores dominicanos.
Para el ciudadano común que utiliza el plástico como su herramienta principal de pago, esta medida tendrá un impacto inmediato que va más allá de un simple cambio de hábito.
La pérdida inmediata de ahorros por cashback afectará a los conductores, ya que perderán de forma definitiva las devoluciones de dinero en efectivo (cashback) que ofrecen los bancos, las cuales oscilan entre un 2% y un 10% por galón. En un presupuesto mensual de RD$10,000 en combustible, esto equivale a un gasto extra oculto de hasta RD$1,000 mensuales.
Otra situación es que habrá mayor exposición a la delincuencia por uso de efectivo: Al verse obligados a pagar con billetes físicos, los ciudadanos se convertirán en blancos fáciles para asaltos en los perímetros de las estaciones, incrementando los riesgos de seguridad ciudadana al tener que portar altas sumas de dinero en el vehículo.
Otro de las consecuencias es la vulnerabilidad total ante fraudes con tarjetas de débito, quienes decidan migrar al uso de tarjetas de débito para no cargar efectivo expondrán directamente los fondos de sus cuentas de ahorros o nómina. A diferencia del crédito, donde el dinero en disputa es del banco, un fraude con débito congela los recursos propios del usuario durante semanas mientras dure la investigación.
Y el estancamiento del historial crediticio, ya que el consumo de combustible es uno de los gastos recurrentes más efectivos para acumular puntos y demostrar capacidad de pago. Sin esta transacción en el plástico, los usuarios perderán una vía clave para elevar su puntuación en las centrales de riesgo, dificultando el acceso a futuros préstamos de vivienda o vehículos.
Por último el uso de la tarjeta de crédito permite centralizar el gasto de transporte en un solo estado de cuenta digital. Volver al efectivo fragmentará la contabilidad familiar, haciendo casi imposible rastrear con precisión las fugas de dinero en el presupuesto del hogar.













