Al rededor de 77 menores han quedado huérfanos directamente como consecuencia de los feminicidios ocurridos en República Dominicana en lo que va del año. Así lo reveló la procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso, este 11 de agosto, durante el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio.
La funcionaria explicó que la cifra se refiere a menores que han perdido a ambos progenitores de manera inmediata: la madre asesinada y el padre, en la mayoría de los casos, detenido o fallecido.
Durante el encuentro con periodistas, Reynoso expuso que estos casos configuran una tragedia doble: no solo se priva de la vida a una mujer, sino que también se desintegra el núcleo familiar, dejando a decenas de menores en situación de orfandad. “Un dato relevante, que muchas veces no lo vemos, es que de forma directa, y decimos directa porque a veces hay hijos que no son de esa relación o matrimonio, hay preliminarmente 77 niños, niñas y adolescentes que quedaron sin su padre y sin su madre”, explicó la Jefa del Ministerio Público a los presentes.
Realidades en torno a los feminicidios en República Dominicana
De acuerdo con la magistrada, hasta la fecha, los informes del Ministerio Público contabilizan un total de 59 feminicidios. De ese número, en 25 se usó arma blanca y en 19 armas de fuego. Mientras que 36 fueron cometidos por la pareja actual de la víctima y 18 corresponden a la expareja.
Por otro lado, el 25% de los agresores, indicó Reynoso, se suicidó tras cometer el feminicidio.
La procuradora también abordó la problemática de la falta de una denuncia previa. Aproximadamente el 89% de las mujeres víctimas de feminicidio en la isla no había presentado denuncias formales antes de ser asesinadas.
A su vez, la magistrada destacó que del total de feminicidios, 56 corresponden a mujeres dominicanas y 3 a haitianas.
Gran Santo Domingo, Distrito Nacional, La Altagracia y San Pedro de Macorís son las provincias que actualmente registran mayor número de feminicidios.
Por su parte, históricamente, Reynoso señaló que en la última década los meses con mayores feminicidios son mayo, junio y febrero.
Un problema estructural
La funcionaria insistió en que la solución no dependía únicamente del aparato judicial, sino de un cambio estructural en la sociedad dominicana. El fenómeno de la violencia de género y los feminicidios, explicó, responde a patrones culturales profundamente arraigados que perpetúan la desigualdad y la agresión hacia las mujeres.
La cifra de menores huérfanos, ocultos tras las estadísticas de muertes violentas, pone en evidencia una de las consecuencias menos visibles para la opinión pública.
El desafío institucional, de acuerdo con Reynoso, incluye no solo la persecución penal del agresor, sino la atención integral de los niños y adolescentes que han perdido a sus madres y, en muchos casos, también a sus padres. La funcionaria mencionó que actualmente se trabaja en mecanismos de protección y acompañamiento psicosocial para estos menores, aunque reconoció que la magnitud del problema exige redoblar esfuerzos desde diferentes frentes estatales y comunitarios.













