Por Ernesto Rodriguez.- Entre el multiverso de temas que saturan el diarismo dominicano, destaca la reciente controversia en torno a los creadores de contenido conocidos como «Los Gómez Podcast». Su intento de realizar una «sátira» sobre el abuso sexual infantil desató una ola de críticas legítimas y reacciones de rechazo en toda la sociedad. Aunque la situación escaló rápidamente y provocó la respuesta de uno de los involucrados, el verdadero problema de fondo radica en la defensa corporativa que surgió después.
Defensores y afines a los creadores argumentan que el país vive bajo una «doble moral» porque dicha problemática siempre ha existido sin que se tomen medidas definitivas. Sin embargo, recurrir a este argumento es una falacia. Utilizar la inacción estatal o social para normalizar la ligereza digital es solo una estrategia para victimizarse y desviar la atención de un hecho sumamente sensible.
Como bien señalaba el filósofo romano Séneca:«Errar es humano, pero perseverar en el error es diabólico».
Es evidente que se necesitan políticas públicas urgentes y un régimen de consecuencias estricto para frenar el abuso infantil. Sin embargo, la ineficacia del sistema no justifica que la dignidad de los menores sea utilizada como combustible para generar views o interacciones en plataformas digitales.
La responsabilidad social no desaparece detrás del argumento del humor, independientemente de que quienes realizaron la fatua sátira hayan sido o no víctimas directas en el pasado de la misma problemática que hoy trivializan.
El derecho a la libre expresión encuentra su límite infranqueable en la protección de los más vulnerables, recordándonos las palabras del pensador Jean-Paul Sartre:»Somos plenamente responsables de nuestros actos y de las consecuencias que de ellos se derivan».













