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Xi llegó con su propio termo a la cena con Trump ¿Qué hay detrás?

Entre vajilla elegante y copas de cristal, los termos del presidente de China, Xi Jinping, y de su esposa, Peng Liyuan, destacaban sobre el mantel durante la cena de gala que el mandatario estadounidense, Donald Trump, les ofreció la noche del jueves en la Casa Blanca, en Washington.

El gesto de llevar consigo los propios termos está ligado a una tradición muy arraigada en China: la costumbre de beber agua caliente o hervida. A los extranjeros puede resultar desconcertante esta práctica, cuyos orígenes se remontan tanto a campañas de salud pública centradas en la higiene como a la medicina tradicional china.

En la vida cotidiana del país, esta práctica sigue muy presente: si una persona se siente mal y acude al médico, casi con toda seguridad recibirá este consejo: «bebe más agua hervida y estarás bien», señala CGTN. Del mismo modo, si alguien entra en un restaurante y pide agua para calmar la sed, lo más probable es que reciba un vaso de agua caliente. Muchos chinos la consumen no solo cuando están enfermos, sino también a diario e incluso en verano.

Una de las razones históricas de esta costumbre era de orden práctico: el agua caliente ayudaba a combatir el frío. Antes de la llegada de la calefacción central, en la antigua China resultaba difícil protegerse del frío durante el invierno.

That’s funny: Xi and his wife brought their thermos, presumably with hot water or TCM, to the White House state dinner.

That’s quintessentially Chinese, there is even an expression for it: 保温杯里泡枸杞 (bǎowēnbēi lǐ pào gǒuqǐ, «goji berries soaking in a thermos»), a funny… https://t.co/b20pYkNsYW pic.twitter.com/udrDC5a4Ch

— Arnaud Bertrand (@RnaudBertrand) September 25, 2026

Al mismo tiempo, el agua procedente de fuentes naturales contenía millones de microorganismos que podían causar todo tipo de enfermedades. Mientras otras civilizaciones antiguas recurrieron a métodos diferentes para volver potable el agua, en China se extendió la idea de que hervirla era la forma más sencilla de eliminar la mayor parte de las bacterias dañinas.

«En China, no todas las empresas tienen una sala de estar o una sala de descanso, pero sí tendrán una sala para dispensadores de agua. […] Y, definitivamente, tendrá agua caliente», señala Zhang Guowei, profesor de la Universidad de Henan que estudia la historia de las costumbres chinas, citado por South China Morning Post.

Sin embargo, la razón más duradera de la supervivencia de esta costumbre parece residir en la medicina tradicional china. El ‘Huangdi Neijing’, el texto más antiguo conocido de esa tradición médica, escrito hace más de 2.000 años, ya recomendaba el agua caliente como regulador eficaz de la salud.

«Habla de cómo beber agua fría dificultaría el funcionamiento adecuado de los órganos», explica Cinci Leung, especialista en medicina tradicional china en Hong Kong. «Y por eso es esencial para los chinos tener el hábito de beber agua caliente», apunta.

Uno de los principios centrales de esta medicina es el equilibrio entre el yin y el yang, entendido a grandes rasgos como energías frías y calientes, de tal forma que la pérdida de esta armonía se asocia a una amplia variedad de dolencias.

A finales de la década de 1880, la microbiología llegó a China, aunque no fue hasta la década de 1910 cuando comenzó a valorarse oficialmente. A partir de entonces, las autoridades consideraron necesario recomendar a la población que bebiera agua hervida para evitar enfermedades.

En la década de 1920, la Policía de Pekín aconsejaba hervir el agua fría de los pozos para matar la mayoría de los gérmenes. En la década de 1930, a los militares no se les permitía beber agua cruda ni fría y, al mismo tiempo, el Ministerio de Salud sostenía que la población no debía consumir agua fría. En aquellos mismos años, el Gobierno nacionalista impulsó el llamado Movimiento de la Nueva Vida, que también fomentaba el consumo de agua caliente por considerarla más limpia.

En ciudades más desarrolladas, como Shanghái, muchas personas comenzaron a abandonar el agua fría a medida que se extendían los establecimientos de agua hervida. Sin embargo, en las zonas rurales más pobres la situación era distinta. Según una encuesta, en 1930 había solo dos termos por cada once aldeas, mientras que en 1946 la cifra era de 18 para 2.595 familias.

Tras la fundación de la República Popular China en 1949, beber agua hervida se normalizó aún más, ya que el Gobierno promovía constantemente esta práctica a través de manuales de salud distribuidos en el campo. Aunque esa recomendación dejó de difundirse posteriormente con la misma intensidad, la idea de beber agua hervida quedó profundamente arraigada en la población.

Con el fuerte desarrollo de la economía china, también creció la conciencia sobre la salud, y muchos ciudadanos pasaron a considerar el agua hervida como una bebida importante para el bienestar y la buena forma física. Además, la medicina china le atribuye la capacidad de estar casi libre de gérmenes y virus.

«No se refiere solo a la temperatura»

«El frío lo ralentiza todo. Contrae los vasos sanguíneos, dificulta el movimiento del ‘Qi’, es decir, de la energía vital, y provoca estancamiento, lo que da lugar a una serie de síntomas comunes, pero a menudo pasados por alto», reza un artículo de Nature Heals Clinic.

«El frío puede parecer algo sutil, pero en la medicina china se considera que, con el tiempo, puede afectar profundamente la salud. Abrigarse y escuchar las necesidades del cuerpo ayuda a favorecer una mejor circulación, digestión, salud reproductiva y vitalidad a largo plazo», agregan los autores.

En este contexto, Zhu Wei, profesor de la Universidad China de Ciencias Políticas y Derecho, explica a Global Times el fondo conceptual del hábito chino de beber agua caliente.

«La palabra ‘caliente’ aquí no se refiere solo a la temperatura, sino también a las propiedades intrínsecas de los alimentos, como ‘frío’ o ‘templado’, conceptos arraigados en la teoría del Yiny el Yang y de los Cinco Elementos, que explica la armonía natural a través de fuerzas opuestas pero complementarias y de interacciones cíclicas entre cinco fases fundamentales: madera, fuego, tierra, metal y agua».

Estas prácticas cotidianas están profundamente integradas en las tradiciones culturales y en la filosofía médica de China y son esencialmente distintas de los estilos de vida occidentales, apunta.

RT

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