Santo Domingo.- El presidente Luis Abinader sostuvo este jueves una reunión privada con el expresidente Hipólito Mejía, como parte del proceso de diálogo nacional impulsado por el Gobierno para construir una postura común frente a la profunda crisis que vive Haití y su impacto en la soberanía y seguridad de la República Dominicana.
El encuentro tuvo lugar en la residencia del exmandatario Mejía, en horas de la mañana, y forma parte de una serie de consultas que el jefe de Estado ha sostenido con exgobernantes y líderes políticos de diversas corrientes. El objetivo central es articular una política de Estado que enfrente con firmeza y visión unificada los efectos colaterales de la situación haitiana en el país.
Política de Estado para un tema binacional
La reunión con Mejía se suma a los encuentros previos del presidente Abinader con Danilo Medina, expresidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), y con Leonel Fernández, líder de la Fuerza del Pueblo. También sigue a la histórica reunión celebrada el pasado 14 de mayo en el Ministerio de Defensa, donde por primera vez los tres expresidentes vivos se encontraron junto a Abinader para abordar el tema haitiano.
Desde el Palacio Nacional se ha insistido en que la República Dominicana debe enfrentar esta coyuntura regional con unidad nacional, dejando a un lado intereses partidistas para salvaguardar la integridad territorial, el orden público y el bienestar de los ciudadanos.
“Este proceso busca consolidar una política exterior y migratoria coherente, basada en el diálogo, la legalidad y la defensa de nuestra soberanía”, expresó una fuente cercana al Ejecutivo.
Crisis en Haití: violencia, vacío de poder y migración forzada
Haití atraviesa una de las crisis más profundas de su historia reciente. El deterioro institucional, el control territorial de bandas armadas, la falta de elecciones y el colapso de los servicios básicos han convertido al país vecino en un foco de inestabilidad para toda la región.
Desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, Haití no ha logrado recuperar la gobernabilidad. En 2024, el primer ministro Ariel Henry postergó las elecciones generales hasta 2025, lo que provocó protestas y más violencia. Las Naciones Unidas han denunciado que más de 4,900 personas murieron en hechos violentos solo en 2024.
La situación ha generado un flujo migratorio sin precedentes hacia República Dominicana, lo que ha llevado al gobierno dominicano a intensificar las deportaciones y reforzar el control fronterizo. No obstante, organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos han cuestionado algunos procedimientos, denunciando abusos, detenciones arbitrarias y condiciones inhumanas en los centros de detención.
Tensiones sociales y presión internacional
A nivel local, también se han documentado denuncias sobre violaciones a los derechos de migrantes haitianos, especialmente mujeres en condiciones de vulnerabilidad. Casos reportados en zonas turísticas como Punta Cana y el creciente abandono escolar de niños haitianos han encendido las alarmas de sectores humanitarios.
Mientras tanto, grupos nacionalistas en el país defienden las políticas migratorias restrictivas, al considerar que el Estado tiene el deber de proteger sus recursos y garantizar el orden interno ante un eventual colapso en el vecino país.
El camino hacia una estrategia nacional
Con este nuevo encuentro, el presidente Abinader reafirma su apuesta por una respuesta unificada, respaldada por el liderazgo histórico de la nación. La crisis haitiana ya no es solo un desafío diplomático o migratorio, sino un asunto de seguridad nacional que requiere visión, firmeza y consenso.
El Gobierno ha prometido continuar estos encuentros con otros sectores sociales, empresariales y religiosos, de cara a establecer una estrategia nacional que integre el respeto a los derechos humanos, la defensa del territorio y el liderazgo regional en la búsqueda de soluciones duraderas para Haití.













