En un callejón sucio tras una tienda de donas de Los Ángeles, Ryan Smith se convulsionaba atenazado por el fentanilo, pasando en su euforia abruptamente de momentos de letargo a arranques de temblores violentos en un cálido día de verano. Cuando Brandice Josey, otro indigente adicto, se inclinó y exhaló una bocanada de humo en […]Continue Reading













