SANTO DOMINGO, RD. – Una cadena de acciones irresponsables, omisiones graves y desprecio por la vida humana. Así resume el Ministerio Público la conducta de Antonio y Maribel Espaillat, propietarios del Jet Set Club, cuyo techo colapsó el 8 de abril provocando 235 muertes y más de 180 heridos.
La investigación reveló que los imputados conocían los riesgos estructurales del local y aun así permitieron la realización de actividades masivas. El MP señala que, además de no corregir los fallos, sobrecargaron el techo con sistemas de climatización pesados, tinacos y equipos industriales sin ninguna evaluación técnica.
A pesar de los reportes internos, fotografías y advertencias sobre la caída de escombros, Maribel Espaillat se negó a cancelar la fiesta de esa noche, argumentando que su hermano Antonio no estaba disponible.
“Priorizaron sus intereses económicos por encima de la vida humana. Esa decisión costó la vida a 235 personas y dejó huérfanos a más de 130 niños”, declaró Wilson Camacho, procurador adjunto.
El expediente incluye más de 130 pruebas que documentan no solo la negligencia sistemática, sino también actos de intimidación a testigos clave, lo que agrava la responsabilidad penal de los acusados.
Fallas estructurales confirmadas
Peritajes técnicos identificaron múltiples fallos que pudieron evitarse: ausencia de columnas esenciales, anclajes defectuosos y modificaciones ilegales en la infraestructura del local. Las autoridades sostienen que los hermanos Espaillat actuaron con conocimiento pleno del peligro inminente.
El caso sigue generando conmoción en la sociedad dominicana, no solo por el número de víctimas, sino por la gravedad de las decisiones tomadas por los imputados, que han sido calificadas como un “patrón de negligencia criminal”.













