Sentir ansiedad o incomodidad cuando el teléfono no está cerca tiene un nombre: nomofobia. Un estudio publicado en la revista Healthcare analizó cómo este problema se refleja en el uso cotidiano del celular y comprobó que las redes sociales pueden convertirse en una especie de vía de escape cuando aparecen emociones negativas.
Los investigadores monitorearon durante cuatro semanas a 37 usuarios de Android de entre 18 y 39 años. Una aplicación registró cuánto tiempo pasaban en distintas aplicaciones y con qué frecuencia las abrían. Cada noche, además, los participantes indicaban cómo se habían sentido durante el día y lo ocupados que habían estado.
Cuando las redes se convierten en una escapatoria
Las personas con niveles más altos de nomofobia pasaban más tiempo en redes sociales y entraban en ellas con mayor frecuencia. La diferencia se hacía especialmente visible cuando se sentían peor y tenían pocas cosas que hacer. En cambio, quienes mostraban niveles bajos de nomofobia mantenían un uso mucho más estable, independientemente de su estado de ánimo o de lo ocupados que estuvieran.
El mismo patrón no apareció con las aplicaciones de mensajería. Los autores explican que desplazarse por redes como TikTok o Weibo, una plataforma china similar a X, requiere poco esfuerzo y puede ofrecer una «microescapada» inmediata de las emociones desagradables, mientras que conversar con otras personas exige más atención e interacción.
Combatir una dependencia problemática del teléfono no debería limitarse únicamente a reducir el tiempo de pantalla.
Los autores plantean que futuras intervenciones deberían centrarse también en desarrollar otras formas de afrontar las emociones negativas. Aun así, los resultados son todavía preliminares: el estudio contó con una muestra pequeña formada únicamente por usuarios de Android del este de China.
RT













